17 de julio de 2011

Verano DETOX

Recién llegada de Menorca me apetecía escribir un poquito sobre las supuestas vacaciones Detox que me iba a pegar y lo que han resultado ser. El plan era sencillo: seis amigos en una casa muy mona en un pueblecito menorquín. Pensamos en hacer este viaje porque el año que viene empezamos la universidad y eso implica, queramos o no, una separación total o parcial del grupo. La idea sonaba genial cuando compramos los vuelos (unos 3 o 4 meses antes de verano). Un día antes del viaje habían pasado tantas, pero tantas cosas, que diría que ninguno de los que íbamos estaba ilusionado por ello. Aún y así, los primeros días fueron bastante bien, nos tolerábamos y además nos coordinábamos bien a la hora de hacer las tareas domésticas, pero al cuarto día de convivencia empezaron los problemas. El caso es que todos los conocíamos desde prácticamente los tres años y en cuestión de un par de días parecía que la amistad se había deteriorado muchísimo y además por discusiones tontas y falta de madurez. Lo gracioso del tema es que nuestras madres ya nos lo habían advertido justo antes de ir al aeropuerto. Además, cuando pensábamos que la cosa no podía ir a peor, fue a peor y todos pudimos ser testigos de cómo nuestra amistad se iba a pique. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que aquel no era el camino correcto y decidimos que tal vez si todos reflexionábamos, la situación iría a mejor, al menos temporalmente. Y así fue. Una mañana soleada y siete días después de llegar a la isla habíamos tomado el sol, reído, llorado, fumado, bailado, bebido (y vomitado, por supuesto)...pero sobre todo habíamos compartido. Compartido una semana que seguro no olvidaremos nunca.

Personalmente de Menorca me quedo con Ciutadella y sus calles. 
Además no puedes irte de la isla sin visitar Les Coves d'en Xoroi (http://www.covadenxoroi.com) de noche o al atardecer.

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