Ohh chicos, chicos...en estos días de calor y aburrimiento que puede apetecerme más que salir con mis amigos a tomar un rico Frapuccino? Pero desde que el maravilloso aunque endemoniado aparatejo llamado Blackberry irrumpió en las vidas de mis amigos, las quedadas no son lo mismo. Para nada. Y el caso es que tener un smartphone mola muchísimo porque los adictos a las redes sociales (como yo) podemos estar conectados las 24h, pero creo que esto ya se pasa de castaño oscuro. Hooooooolaaaaaaa? Enserio tienes que estar hablando por BB chat mientras estás conmigo?
Esto me hace recordar una tarde no hace mucho. Había quedado con mi mejor amigo porque recientemente habíamos tenido una pequeña discusión (provocada por un sujeto X del cual ya hablaré en otras publicaciones) y pensamos que una buena forma de arreglarlo podría ser pasando la tarde los dos solos, como en los viejos tiempos. La tarde iba genial, paseamos por el centro de la ciudad y se me ocurrió la idea de sentarnos a tomar algo. ¿Quién iba a pensar que había algo de peligroso en ello? Pues resultó que la fantástica tarde inicial se convirtió en cuestión de minutos en un coloquio basado en monosílabos y ruido de teclas de fondo. Querido, que tengas un bonito teléfono móvil te da derecho a responder ocasionalmente, pero no a centrar toda tu atención en una interminable conversación con otra persona. Por culpa de estos aparatillos las relaciones cara a cara se están viendo deterioradas, así que desde aquí os invito a pasar del bip-bip y el pilotito rojo de vuestro teléfono móvil cuando salís con vuestros amigos.
Dicho esto, me declaro anti-blackberry total (almenos, hasta que consiga una jijijiji)
No hay comentarios:
Publicar un comentario